{"id":1756,"date":"2026-05-28T06:21:54","date_gmt":"2026-05-28T06:21:54","guid":{"rendered":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/?p=1756"},"modified":"2026-06-10T12:36:40","modified_gmt":"2026-06-10T12:36:40","slug":"eros-vinculo-y-transformacion-una-perspectiva-junguiana-sobre-la-sexualidad-contemporanea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/index.php\/2026\/05\/28\/eros-vinculo-y-transformacion-una-perspectiva-junguiana-sobre-la-sexualidad-contemporanea\/","title":{"rendered":"Una perspectiva junguiana sobre la sexualidad contempor\u00e1nea"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Por Miguel Morate<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sexualidad humana constituye una de las experiencias m\u00e1s complejas, intensas y ambiguas de la existencia. En ella convergen dimensiones biol\u00f3gicas, afectivas, simb\u00f3licas, sociales y espirituales. Aunque la modernidad ha intentado reducirla frecuentemente a un fen\u00f3meno fisiol\u00f3gico o psicol\u00f3gico, la experiencia er\u00f3tica contin\u00faa revelando algo que excede cualquier explicaci\u00f3n puramente racional: el deseo humano posee una profundidad arquet\u00edpica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La psicolog\u00eda anal\u00edtica de Carl Gustav Jung ofrece una v\u00eda privilegiada para comprender esta profundidad. Desde la perspectiva junguiana, la sexualidad no puede entenderse \u00fanicamente como instinto reproductivo ni como b\u00fasqueda de placer, sino como manifestaci\u00f3n de la libido entendida en sentido amplio: energ\u00eda ps\u00edquica vital orientada hacia el encuentro, la transformaci\u00f3n y la totalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El eros humano no se limita al cuerpo. En el deseo amoroso se movilizan im\u00e1genes inconscientes, anhelos espirituales, heridas infantiles, necesidades de reconocimiento y aspiraciones de trascendencia. El otro se convierte en espejo, s\u00edmbolo y escenario de procesos internos profundos. Por ello, las relaciones amorosas suelen ser simult\u00e1neamente fuente de plenitud y de conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sociedad contempor\u00e1nea atraviesa una paradoja significativa: nunca hubo tanta libertad sexual y, sin embargo, tantas dificultades para sostener v\u00ednculos \u00edntimos duraderos. La hiperestimulaci\u00f3n er\u00f3tica convive con la soledad emocional, la ansiedad afectiva y la incapacidad creciente para habitar la intimidad. Este fen\u00f3meno exige una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la sexualidad, m\u00e1s all\u00e1 del reduccionismo biol\u00f3gico o moral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la psicolog\u00eda junguiana, el problema central de la sexualidad contempor\u00e1nea no es el exceso de deseo, sino la p\u00e9rdida de significado simb\u00f3lico del eros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La libido como energ\u00eda ps\u00edquica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los aportes fundamentales de Jung fue ampliar radicalmente el concepto de libido. Mientras el psicoan\u00e1lisis freudiano entend\u00eda la libido principalmente como energ\u00eda sexual, Jung la defini\u00f3 como energ\u00eda ps\u00edquica general, es decir, como la fuerza vital que anima toda experiencia humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sexualidad es solamente una de sus expresiones posibles. La misma energ\u00eda puede manifestarse como creatividad art\u00edstica, b\u00fasqueda espiritual, pasi\u00f3n intelectual, deseo amoroso o impulso religioso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta ampliaci\u00f3n resulta decisiva porque permite comprender que la sexualidad humana no se agota en la funci\u00f3n biol\u00f3gica. El deseo er\u00f3tico moviliza dimensiones simb\u00f3licas profundas. En el encuentro amoroso, el individuo busca inconscientemente algo m\u00e1s que placer: busca totalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, el enamoramiento posee una intensidad desproporcionada respecto de la realidad objetiva del otro. El sujeto enamorado siente que ha encontrado \u201calgo absoluto\u201d, \u201calgo destinado\u201d, \u201calgo sagrado\u201d. Desde la psicolog\u00eda anal\u00edtica, esto ocurre porque el enamoramiento activa im\u00e1genes arquet\u00edpicas del inconsciente colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ser amado aparece investido de un brillo numinoso. Jung comprendi\u00f3 que, en realidad, el individuo proyecta sobre el otro contenidos inconscientes propios. La persona amada se convierte en portadora del anima o del animus.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Anima y animus: el otro interior<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El concepto de anima y animus es central para comprender la sexualidad desde una perspectiva junguiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El anima representa la dimensi\u00f3n femenina inconsciente en el hombre. El animus, la dimensi\u00f3n masculina inconsciente en la mujer. Estas figuras interiores organizan nuestras expectativas amorosas, nuestras fantas\u00edas y nuestros modos de vinculaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando una persona se enamora intensamente, suele proyectar estas im\u00e1genes interiores sobre el otro. El enamorado no percibe realmente a la persona concreta, sino una construcci\u00f3n simb\u00f3lica profundamente cargada de deseo ps\u00edquico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, muchas relaciones comienzan con experiencias de fascinaci\u00f3n extrema y terminan en desilusi\u00f3n. La relaci\u00f3n fracasa no necesariamente porque el otro haya cambiado, sino porque las proyecciones comienzan a retirarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces aparece la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sujeto descubre que la pareja no es portadora de salvaci\u00f3n, plenitud absoluta o completud existencial. En este momento emerge la sombra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La sombra y el conflicto amoroso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Jung, la sombra contiene todos aquellos aspectos de la personalidad que han sido reprimidos, negados o no reconocidos conscientemente. La vida amorosa suele activar intensamente estos contenidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las relaciones afectivas no solo despiertan amor, tambi\u00e9n movilizan miedo, dependencia, celos, agresividad, posesividad y angustia de abandono. Gran parte del sufrimiento vincular surge porque las personas esperan inconscientemente que la pareja cure heridas profundas originadas mucho antes de la relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sexualidad contempor\u00e1nea est\u00e1 atravesada por esta din\u00e1mica inconsciente. Muchos v\u00ednculos funcionan como intentos de reparaci\u00f3n narcisista. El otro deja de ser un sujeto para convertirse en instrumento de regulaci\u00f3n emocional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En consecuencia, la pareja termina soportando expectativas imposibles:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser refugio absoluto, eliminar la soledad, garantizar felicidad permanente, sostener la autoestima, evitar el vac\u00edo existencial\u2026 etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ning\u00fan v\u00ednculo humano puede sostener semejante carga simb\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando las proyecciones caen, aparece el conflicto. La convivencia revela la diferencia entre el ideal imaginado y la realidad concreta del otro. Desde la perspectiva junguiana, este momento no constituye necesariamente un fracaso: puede convertirse en el inicio de una relaci\u00f3n m\u00e1s consciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amar verdaderamente implica aceptar la alteridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Sexualidad y compulsi\u00f3n en la cultura contempor\u00e1nea<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sociedad actual se caracteriza por una fuerte erotizaci\u00f3n de la experiencia cotidiana. La sexualidad se ha convertido simult\u00e1neamente en mercanc\u00eda, espect\u00e1culo y forma de validaci\u00f3n personal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, esta aparente liberaci\u00f3n suele ocultar una profunda desconexi\u00f3n emocional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cultura del rendimiento ha penetrado tambi\u00e9n en la vida \u00edntima. El deseo se transforma en consumo. El placer, en obligaci\u00f3n. El cuerpo, en objeto de evaluaci\u00f3n constante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde una perspectiva junguiana, esta compulsi\u00f3n er\u00f3tica expresa una p\u00e9rdida de conexi\u00f3n con el significado simb\u00f3lico del eros. La repetici\u00f3n compulsiva de est\u00edmulos sexuales no necesariamente satisface el alma. Con frecuencia ocurre lo contrario: cuanto mayor es la estimulaci\u00f3n, m\u00e1s profundo se vuelve el vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung observ\u00f3 que toda compulsi\u00f3n encubre una carencia espiritual. La adicci\u00f3n surge cuando la energ\u00eda ps\u00edquica queda atrapada en formas primitivas y repetitivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La b\u00fasqueda incesante de novedad sexual refleja muchas veces una imposibilidad de profundizar psicol\u00f3gicamente en el v\u00ednculo. El otro se convierte entonces en objeto de excitaci\u00f3n y no en compa\u00f1ero de transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta din\u00e1mica genera relaciones fr\u00e1giles, ansiedad afectiva y una permanente sensaci\u00f3n de insatisfacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El cuerpo y la psique: una unidad inseparable<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La psicolog\u00eda anal\u00edtica sostiene que cuerpo y psique forman una unidad profunda. El cuerpo expresa simb\u00f3licamente conflictos emocionales, tensiones inconscientes y experiencias afectivas no elaboradas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, la sexualidad posee inevitables efectos psicol\u00f3gicos y corporales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El contacto humano, el abrazo, la ternura y la cercan\u00eda f\u00edsica cumplen funciones reguladoras fundamentales. La experiencia de ser sostenido afectivamente genera seguridad ps\u00edquica y disminuye estados internos de amenaza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La modernidad tecnol\u00f3gica ha incrementado la conectividad virtual mientras disminuye muchas formas de contacto humano profundo. Esto produce sujetos emocionalmente hiperactivados pero afectivamente aislados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Numerosos cuadros contempor\u00e1neos, como la ansiedad cr\u00f3nica, la depresi\u00f3n, la sensaci\u00f3n de vac\u00edo, la hiperestimulaci\u00f3n compulsiva, pueden interpretarse parcialmente como s\u00edntomas de una cultura desvinculada del cuerpo y del afecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung comprendi\u00f3 que el alma humana necesita s\u00edmbolos encarnados. El amor no es una abstracci\u00f3n: necesita presencia, mirada, tacto y reciprocidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Eros y espiritualidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las intuiciones m\u00e1s profundas de Jung fue reconocer que sexualidad y espiritualidad no son opuestos absolutos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En muchas tradiciones religiosas occidentales, el deseo sexual fue asociado al pecado, la ca\u00edda o la corrupci\u00f3n espiritual. Jung critic\u00f3 esta escisi\u00f3n radical entre cuerpo y esp\u00edritu, se\u00f1alando que aquello que se reprime retorna de manera distorsionada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sexualidad negada suele reaparecer como compulsi\u00f3n, violencia, perversi\u00f3n o neurosis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, Jung tampoco idealiz\u00f3 el instinto. El eros puede ser creativo o destructivo dependiendo del grado de conciencia con que se viva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La verdadera transformaci\u00f3n no consiste en reprimir la energ\u00eda sexual, sino en transformarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las tradiciones t\u00e1ntricas, alqu\u00edmicas y m\u00edsticas comprendieron desde antiguo que el eros contiene una potencia espiritual. La experiencia amorosa puede convertirse en v\u00eda de ampliaci\u00f3n de conciencia cuando deja de reducirse exclusivamente a descarga instintiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En t\u00e9rminos junguianos, esto implica una transformaci\u00f3n simb\u00f3lica de la libido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La energ\u00eda er\u00f3tica puede desplazarse hacia la creatividad, compasi\u00f3n, experiencia est\u00e9tica, profundidad emocional, contemplaci\u00f3n, espiritualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El amor profundo produce modificaciones psicol\u00f3gicas reales. El individuo se vuelve menos centrado en s\u00ed mismo y m\u00e1s abierto a la alteridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La coniunctio: la uni\u00f3n de opuestos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung estudi\u00f3 extensamente la alquimia medieval porque descubri\u00f3 en ella una representaci\u00f3n simb\u00f3lica de los procesos de transformaci\u00f3n ps\u00edquica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los s\u00edmbolos centrales de la alquimia es la coniunctio, la uni\u00f3n sagrada de opuestos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Masculino y femenino, conciencia e inconsciente, materia y esp\u00edritu, instinto y trascendencia buscan integrarse en una totalidad m\u00e1s amplia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia amorosa puede convertirse en imagen viva de esta uni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se trata \u00fanicamente de uni\u00f3n corporal, sino de integraci\u00f3n psicol\u00f3gica. La pareja funciona como espacio donde el individuo confronta sus contradicciones internas y puede avanzar hacia una mayor totalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, las relaciones profundas movilizan tanto el conflicto como el crecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El eros aut\u00e9ntico desestructura al yo narcisista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El miedo a la intimidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parad\u00f3jicamente, muchas personas desean amor profundo pero temen la intimidad real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La intimidad implica exposici\u00f3n ps\u00edquica. Ser verdaderamente visto por otro despierta vulnerabilidades profundas: miedo al rechazo, al abandono, a la p\u00e9rdida de control o a la dependencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cultura contempor\u00e1nea favorece v\u00ednculos r\u00e1pidos y superficiales porque estos permiten evitar el encuentro profundo con uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la psicolog\u00eda anal\u00edtica, el miedo a la intimidad suele relacionarse con heridas tempranas de apego y con dificultades para integrar la propia sombra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sexualidad puede utilizarse entonces como defensa contra la verdadera cercan\u00eda emocional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sujeto busca intensidad pero evita profundidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Sexualidad consciente y proceso de individuaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El objetivo central de la psicolog\u00eda junguiana es la individuaci\u00f3n: el proceso mediante el cual el individuo se convierte en quien realmente es.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La individuaci\u00f3n no significa perfecci\u00f3n moral ni aislamiento individualista. Significa integraci\u00f3n consciente de las distintas dimensiones de la psique.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sexualidad puede participar profundamente en este proceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el eros deja de ser mera compulsi\u00f3n y se convierte en experiencia consciente, puede abrir caminos de transformaci\u00f3n interior. La pareja deja entonces de funcionar como objeto de consumo emocional y se transforma en espacio de autoconocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El amor maduro implica reconocer las proyecciones, integrar la sombra, aceptar la diferencia, sostener la vulnerabilidad y tolerar la frustraci\u00f3n. Solo entonces el v\u00ednculo puede volverse verdaderamente humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sexualidad humana constituye mucho m\u00e1s que un fen\u00f3meno biol\u00f3gico o social. Es una experiencia arquet\u00edpica donde convergen deseo, identidad, cuerpo, afecto y trascendencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La psicolog\u00eda anal\u00edtica de Jung permite comprender que el eros no es \u00fanicamente impulso instintivo: es tambi\u00e9n fuerza simb\u00f3lica orientada hacia la totalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La crisis contempor\u00e1nea de los v\u00ednculos no proviene simplemente de exceso de libertad sexual, sino de una profunda p\u00e9rdida de sentido simb\u00f3lico del amor. Hemos multiplicado los est\u00edmulos er\u00f3ticos mientras disminuye nuestra capacidad de intimidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuperar una relaci\u00f3n m\u00e1s consciente con la sexualidad implica reconciliar cuerpo y alma, placer y significado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El otro no puede salvarnos de nuestra incompletud esencial. Pero el encuentro amoroso puede convertirse en una v\u00eda privilegiada de transformaci\u00f3n cuando deja de ser simple consumo emocional y se convierte en expansi\u00f3n de conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde una perspectiva junguiana, el eros aut\u00e9ntico no busca \u00fanicamente satisfacci\u00f3n: busca integraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y quiz\u00e1s all\u00ed resida su dimensi\u00f3n m\u00e1s profundamente espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">John Bowlby. (1998). El apego y la p\u00e9rdida. Paid\u00f3s..<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antonio Damasio. (2010). Y el cerebro cre\u00f3 al hombre. Destino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Helen Fisher. (2005). Why we love: The nature and chemistry of romantic love. Henry Holt.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sigmund Freud. (1992). Tres ensayos sobre teor\u00eda sexual. Alianza Editorial. (Trabajo original publicado en 1905).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">James Hillman. (1999). El mito del an\u00e1lisis. Siruela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sue Johnson. (2013). Abr\u00e1zame fuerte: siete conversaciones para un amor duradero. Urano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carl Gustav Jung. (1964). El hombre y sus s\u00edmbolos. Caralt.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carl Gustav Jung. (1991). Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carl Gustav Jung. (1994). S\u00edmbolos de transformaci\u00f3n. Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carl Gustav Jung. (1997). Aion: Contribuciones al simbolismo del s\u00ed-mismo. Trotta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carl Gustav Jung. (2002). Psicolog\u00eda de la transferencia. Trotta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carl Gustav Jung. (2008). La din\u00e1mica de lo inconsciente (Obras completas, Vol. 8). Trotta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Last, W. (2007). Sexualidad, neuroqu\u00edmica y espiritualidad. Health-Science-Spirit.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Erich Neumann. (2009). Eros y desarrollo de la personalidad. Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">John Humphrey Noyes. (1872). Male continence. Oneida Community.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marnia Robinson. (2009). Peace between the sheets. Frog Books.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alice Bunker Stockham. (1903). Karezza: Ethics of marriage. Stockham Publishing.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bessel van der Kolk. (2015). El cuerpo lleva la cuenta. Eleftheria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la psicolog\u00eda anal\u00edtica de Carl Gustav Jung, la sexualidad se entiende no solo como instinto o placer, sino como una manifestaci\u00f3n de la libido concebida como energ\u00eda ps\u00edquica vital orientada al encuentro, la transformaci\u00f3n personal y la b\u00fasqueda de totalidad.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1757,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_joinchat":[],"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[35,11,40,46,43,41,38,39,37,34,42,44,36],"class_list":["post-1756","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-alquimia","tag-jung","tag-junguiano","tag-pareja","tag-psicologo","tag-psicoterapia","tag-sexo","tag-sexualidad","tag-soledad","tag-tantra","tag-terapia","tag-terapia-de-pareja","tag-vacio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1756","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1756"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1756\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1812,"href":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1756\/revisions\/1812"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1756"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1756"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miguelmoratepsicologo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1756"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}